06 septiembre 2009

Molín La Peña, ruta del Profundu, Villaviciosa.

Molín la Peña
Molín La Peña, ruta del Profundu, Villaviciosa.
Cargado originalmente por Juan Riera

Ayer dimos un paseo tranquilo por una ruta de pequeño recorrido siguiendo el río Profundu, en Villaviciosa. Siguiendo la orilla de este río, vamos encontrando hasta veintidós molinos, actualemente en ruina absoluta, que en su día fueron debieron ser un verdadero centro de producción de la zona. Algunos funcionaban en propiedad, mediante el sistema de maquila (el molinero, en pago de sus servicios, se quedaba con una parte de la molienda) y otros en régimen de vecería (uso compartido, repartiéndose las horas de uso entre los diferentes usuarios).

Una vecina del pueblo de Buslaz, de donde parte la ruta, nos recordaba cómo en su infancia los pueblos con derecho a uso de los molinos eran los más ricos de la comarca, mientras que actualmente casi todas las casas han sido abandonadas, salvo las que han sido compradas por turistas o arregladas por familiares para uso de fin de semana.

El deterioro de los molinos va avanzando imparable; la mayor parte ya casi no se ven, escondidos entre la maleza. En el caso del molín de la Peña, desde el año 2006 en que se hicieron estas fotos, el avance de la ruina es patente. BAsta con ver la colonización vegetal del tejado…

Es una muestra más del cambio que, como una apisonadora, está pasando por encima del paisaje asturiano. Prados abandonados, caminos que se cierran de matorral, flores que desaparecen, y con ellas miles de mariposas y otros insectos. Ayer, mientras caminábamos, comentaba con un compañero que el cambio que está teniendo lugar en el campo es, probablemente, el más grande desde hace muchos siglos: es la primera vez desde antes de los celtas que los prados no se siegan, que el ganado no se cría, que los campos no se siembran. Ayer, al ver los prados abandonados cubriéndose de matorral y de monte, pensé que esos mismos prados habían sido segados por padres, abuelos y así sucesivamente, desde generaciones atrás. Por primera vez, la siguiente generación ya no los conocerá.

Me entretuve en hacer algunas fotos de flores, después de tantos años sin hacer casi ninguna.

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27 julio 2009

Una visión íntima

Cargado originalmente por Juan Riera

Mi primer libro de fotografía fue "The Creation", de Ernst Haas. Compré este libro en 1972. En aquella época era un libro caro, casi 3.000 pesetas de entonces, que significaban para mí los ahorros de mucho tiempo.  No había entonces muchas oportunidades de ver fotografía en color expuesta, casi todo se reducía a las revistas (Arte fotográfico y Nueva Lente) que publicaban principalmente en blanco y negro.  Por eso ver aquel libro, impreso con una calidad fuera de lo común para la época, fue un verdadero shock visual, Cada página de aquel libro (todavía lo conservo en perfecto estado) era una fuente de inspiración, . La perfección de la composición, el uso del color como un elemento clave de la foto, condicionaron mi forma de hacer fotografía durante muchos años.  Fue también la constatación de que aquello que se decía en los ambientes “cultos” de que “la verdadera fotografía artística sólo es posible en blanco y negro”, no era más que un reflejo de la incapacidad de algunas personas para ver el color como un elemento compositivo más.

Este fin de semana, después de bastantes días sin tocar la cámara, fui a dar un paseo por el jardín de la casa que mi madre tiene cerca de Ribadesella, y la vista de algunos geranios en flor me trajo a la cabeza el recuerdo de algunas de las fotos de aquel libro. Algunas de las fotos que hice fueron una “copia” actualizada y divertida de las fotos de Haas; en otras, el descubrimiento de formas y colores me sorprendió con asociaciones mentales realmente inesperadas. 

12 julio 2009

Alan Magee

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Hoy he encontrado de casualidad la obra de Alan Magee. Me he quedado de piedra (!) al ver lo que este artista ha estado haciendo desde hace tiempo, incluyendo sus monumentales tapices de piedras de la playa.

Algunos nos pasamos la vida buscando el camino  de un lado a otro, sólo para ver que otros ya lo han recorrido hace tiempo y además han llegado a alguna parte…

29 marzo 2009

Photographer: Jonas Bendiksen

Habitualmente mi fotografía, y la de los fotógrafos que más suelo buscar, está orientada a las imágenes que expresan estados de espíritu, o el estado interior del artista, por decirlo de alguna manera.  No es habitual que me llamen la atención los fotógrafos de calle, o los reporteros de agencia. Sí es verdad que algunos de mis favoritos, como W. Eugene Smith o Paul Strand, me han conmovido por el grado de implicación personal en los problemas y situaciones fotografiados. En cierta medida, también Paul Strand fue en algunas ocasiones un fotógrafo de viajes, pero no el fotógrafo de reportaje convencional que pasa y hace dos mil fotos en unos días para que su editor seleccione unas pocas, sino el artista que vive con la gente, respeta  los sitios a los que va  y es capaz de recrear en imágenes el orgullo y la pasión de vivir de otras culturas u otros lugares. Sus libros de viajes son una reflexión sobre el respeto a la diversidad del mundo y al valor de la vida humana (por ejemplo, y para mí especialmente,  Tir A'Mhurain, 1962; nueva edición en Aperture, 2005)

Hoy, de manera completamente casual, a partir de una foto en El País, he encontrado una serie de galerías del fotógrafo noruego Jonas Bendiksen. Por alguna razón de la que no acabo de ser completamente consciente, sus imágenes me han producido un enorme impacto. Parece mentira cómo con diecinueve años se puede tener una visión tan madura, y la implicación personal y la delicadeza en la forma y en la estética visual  para comunicar las condiciones de vida de algunas zonas de este planeta. Creo que merece la pena echar una mirada a sus galerías. Insisto: su sentido estético y la sensibilidad que demuestra hacia sus sujetos son realmente impresionantes.

PS - Después de escribir esta nota me doy cuenta de que la zona de suburbios que refleja la fotografía de abajo es la que da origen a la película Slumdog Millionaire. Todavía no he visto la película,  y no me ha influído en la selección de esta foto, que me parece espeluznante, dramática y, sin embargo, maravillosa . Y resulta  también coincide con el encabezado del artículo de NG...

Portfolio de Jonas Bendiksen en National Geographic

25 enero 2009

Inner messages


Cargado originalmente por Juan Riera


From Tao of Photography by Andy Ilachinsky:
"Fine-art photography is first-and-foremost a visual language by which otherwise hidden truths and meanings - of the world and self - are revealed by the observer / artist. As such, it is rarely the case that what a photograph shows on its surface is the complete "message" that the photographer wishes to communicate. Indeed, philosophically speaking, one can say that fine-art photographers use images to provide glimpses of a reality that lies behind (and beyond) what the images represent, as things-in-themselves. Just as letters and words provide the basic units of grammar for literary artists to communicate essential truths that have nothing to do with letters and words, so too do light and form provide the visual grammar by which photographers reveal fundamental truths of nature (and our relationship with it) that have nothing to do with light and form. Art transforms the abject banality of sterile rules, internalized through years of rote memorization and practice, into an intimate expression of the ineffable."

24 enero 2009

Paul Strand 1915-1976: Una exposición

La familia Luzzara, por Paul Strand

En la Fundació Foto Colectania exponen originales de Paul Strand hasta abril 2009. Imprescindible.

20 enero 2009

Fotografías de Lilo Raymond

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Cuando a principios de los años 70 yo empezaba a tomarme la fotografía en serio, algunos de mis fotógrafos favoritos provenían de mi apasionada lectura del Photography Annual que hasta entonces compraba mi padre y después empecé a comprar yo.  Tenía el formato de una revista de tapas blandas, unas 100 páginas, y varias colecciones de fotos de fotógrafos que no se veían habitualmente en España. Entre ellos, me gustaba especialmente un grupo del que formaban parte David Vestal, Charles Pratt y Lilo Raymond. En una época en que la fotografía dominante en España era o bien Arte fotográfico con sus blancos y negros extremos y su grano forzado al limite, que detestaba, y Nueva Lente, con su estética rompedora pero un tanto elitista, y con la que colaboré algo, echaba de menos imágenes sencillas, directas, recreándose en las tonalidades grises, el grano fino y los matices. Las fotos de Lilo Raymond me impactaban especialmente por su delicadeza, y por el alarde técnico de ser en muchos casos fotografías de temas todos blancos, en los que en realidad no había ningún blanco sino todo grises. Ayer, de casualidad, volví a acordarme y encontré un pequeño sitio web y algunas imágenes más. No parece que esta fotógrafa tenga mucha presencia en la web, pero sus imágenes son exquisitas. Voy a incluir algunas notas biográficas.

Lilo Raymond nació en Frankfurt, Alemania, y voló a Estados Unidos cuando los nazis llegaron al poder. Raymond pronto se vio implicada en el mundo del arte y la escena del Greenwich Village en Nueva York, conde trabajó varios años como modelo de artistas y profesora de tenis.

Cuando Raymond estaba en la treintena, revivió su interés de infancia en la fotografía después de asistir a una clase que David Vestal impartió en la Photo League. Raymond estudió con Vestal durante dos años antes de empezar a exponer en grupo. Su primera exposición en solitario tuvo lugar en 1977, en la galería Marcuse Pfeifer de New York City, exposición que  pronto le trajo trabajo comercial.

Aunque perfeccionó sus habilidaeds técnicas trabajando como fotógrafa profesional, Raymond siempre mantuvo una distinción clara entre su trabajo comercial y su arte. La mayor parted e su trabajo comercial era cuidadosamente estudiado y realizado en color; sus fotografías artísticas son en blanco y negro, en su mayoría no planificadas y tomadas con luz natural.

El trabajo de Raymond puede verse en las colecciones de los principales museos como el Museo de Arte Moderno (MOMA) y el Metropolitan Museum of Art de New York, y el Victoria and Albert Museum de Londres. En 1989,  Bullfinch Press publicó un libro sobre su obra titulado Revealing Light. Raymond vive en Hudson River Valley, New York.